Comparte el artículo Las joyas de La Candelaria, LEGADO Y TRADICIÓN: Por Elkin Calvo Múnera En medio de pasajes memorables, calles angostas y pregonero ...
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En el marco de la investigación se ha venido problematizando el concepto de “Niñez”, cuando este se masifica en las percepciones de los investigadores por los medios de comunicación, es decir, cuando la producción de significado es mediada por apreciaciones externas, tiene referentes que los niños son impredecibles en cualquier contexto. Esto hace muy difícil el acercamiento a la comunidad hasta cuando se rompen esos estigmas sociales, que con el tiempo y al llegar a Cazuca han ido desapareciendo por completo y hemos visto la grandeza que tiene sus niños al abrirle la puerta a unas desconocidos, dejando que interactuemos en sus vidas, con sus familiares, el que hacer diario y dejar observar los problemas que tiene su comunidad quizá esperando en algún momento una posible solución.
Por Elkin Calvo Múnera
En medio de pasajes memorables, calles angostas y pregoneros que ofrecen paquetes de maní, almuerzo y agua aromática, se encuentra la calle de Los Plateros o calle 12 entre carreras sexta y séptima en Bogotá, un espacio dedicado a la actividad de la joyería, actividad que desde la prehistoria se hacía de manera artesanal por las tribus indígenas colombianas, debido a la especialidad del artesano y su creación.
El arte que hoy día conocemos, tiene influencia española por la presencia de los virreinatos y virreyes que habitaron estas tierras; fueron ellos quienes influenciaron para que este sector, desde aquel entonces, se denominara la Calle de La Platería o la Calle de Los plateros. Como bien se reconoce, se trata de una de las actividades comerciales más antiguas de la localidad, pues dese hace 150 años existe esta tradición que incluso impulsa otros sectores económicos de la localidad.
De ese viejo legado familiar queda muy poco, pues antes era una tradición que pasaba de generación en generación; lo que se mantiene, se reduce a algunas joyerías como el caso de Manosalva que se ha sostenido con el paso del tiempo en el arte de la realización y venta de Joyas.
Si hay algo que se resalta en los locales comerciales son los hombres y mujeres que atienden tras las vitrinas, bien trajeados y luciendo sus mejores joyas para causar la mejor de las impresiones. Llama también la atención que los comerciantes de las joyerías calculen el valor de una pieza casi que exclusivamente en función de su peso, mientras que para los joyeros, pesar su obra de arte es apenas un toque final. Lo primero que aprendemos los desconocedores del negocio es que el valor de una joya se deduce de la calidad de los materiales -metales y piedras preciosas-, el “kilataje” del metal y el peso total de la joya. Al cotizar un anillo en un local comercial, lo más probable es que recibamos una referencia de precio según el peso, algo así como: “argolla sencilla, 3 gramos, oro amarillo… se la dejo en $146.000 pesos”. La respuesta cambia cuando la pregunta va dirigida a un joyero, quien calcula en silencio mientras el cliente le hace una descripción de la joya que desea. Luego vienen un par de preguntas “¿En qué dedo va a usar el anillo? ¿Quiere ponerle alguna piedra?”, para ajustarlo a la medida del cliente, su gusto y su presupuesto.
La diferencia en precio y calidad también radica en la aleación de metal que se trabaje; un metal noble, como el oro o la plata, no se puede manipular en su estado puro, pues es demasiado maleable; por eso hay que combinarlo con otros elementos. Así, el tan deseado oro amarillo de 18 kilates es en realidad oro puro de 24 kilates mezclado con un 33% de cobre. El oro blanco se obtiene de la mezcla de un porcentaje de oro amarillo (10 gramos), otro poco de paladium (2 gramos) y algo de plata (1.3 gramos). Los valores por gramo de estos materiales varían.
Lo más paradójico de todo es que por una determinación el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, una tradición de más de 150 años de historia estuvo a punto de desaparecer del centro de la ciudad. No obstante, el propio sector, con el pleno apoyo de la administración local, tomó cartas en el asunto para revisar esta determinación, nefasta para la propia tradición de La Candelaria y lograron que se considerara esta opción para revertir tales presupuestos. Así, el compromiso de la Bogotá Positiva con sus habitantes, ha permitido fortalecer lazos de comunicación más efectivos y duraderos con el tiempo. “Nos molesta cuando llegan pasquines a nuestras casas diciendo mentiras de la administración local que supuestamente nos persigue; eso es totalmente falso”, afirma el señor Rubén Darío Pineda, joyero y habitante de La Candelaria que ve en la Alcaldía un aliado estratégico dentro de la localidad.
Su tradición y organización propia les ha permitido avances muy importantes, tal es el caso de la conformación de la Asociación de joyerías y artesanos joyeros, afines y anexos al centro histórico de la Candelaria, conformado por 180 personas asociadas no solo del sector de la joyería, sino de otros comerciantes que ven la necesidad de crear fuerzas y lazos de apoyo dentro del sector para la seguridad de sus habitantes y turistas. "Los turistas nacionales e internacionales que vienen de Japón, Alemania, Italia, China y Estados Unidos saben de este sector en La Candelaria y vienen a buscarnos por nuestra calidad y tradición", comenta Rubén hablando de la percepción de seguridad que se puede tener en el sector, ya que se han creado redes de apoyos con avanteles y radios que los comunican directamente con la Policía en el momento de una eventualidad.
Con lo anterior, también cabe resaltar que los centros comerciales han ocupado un lugar importante y reconocido en el sector, pues son lugares dedicados a la elaboración y venta de joyas “el
comprador puede venir y hablar con el artesano sin intermediarios, especificar cómo quiere su joya, el peso, los kilates, además de llegar a acuerdos para su costo y
elaboración”, comenta Carlos Chávez presidente de la asociación.
“La colonización no ha parado, pues hace falta mayor compromiso del gobierno nacional con el sector para que la competencia no sea tan desventajosa para nosotros”, manifiesta Pedro Torres, al considerar que la Bogotá Positiva hace un gran esfuerzo, que a veces resulta insuficiente frente a las políticas nacionales que se ajustan para beneficiar la inversión extranjera. El compromiso de la Alcaldía Local con el sector joyero va mas allá, pues se pretende que alcance un lugar privilegiado para ellos y sus familias, que también hacen parte del legado de la localidad y la ciudad.
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